ENSER

Exposición individual, Galería Cànem. Del 18 de mayo al 6 de julio de 2019.

ENGLISH>>

Este proyecto parte de una pérdida irreparable. Sucede en un duelo desmedido, para el que no hay palabras. En todo caso, no las adecuadas, ni las justas, ni las necesarias. Las obras que conforman esta serie pretenden aproximarse al sentimiento de vacío después de la muerte cercana y acotar la huella de absurdo y desorientación que le sucede.

“Enser” es aquella categoría ontológica que permite lidiar con la vida que queda después de una muerte cercana. Es el espacio que da lugar a innumerables preguntas sin respuesta que asaltan al entendimiento. Proviene de “en su ser” y se utilizaba en los inventarios al pasar lista. El objeto artístico aquí retoma el originario carácter ritualista y apela a recintos sagrados de la memoria. Trae de nuevo la presencia de quien no está a través de gestos y rituales, acciones reiteradas, objetos cercanos. Es decir, de todo aquello que mantiene vivo el rastro de vida, porque se vive dejando trazas.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

La exposición apunta en diversas direcciones. Primeramente, la adopción de un nuevo vocablo para nombrar en positivo el sentimiento de presencia que deja la persona ausente y se materializa en el concepto enser. Enser parece registrar la presencia de alguien, aún cuando no está, a partir de todo aquello que le es próximo, que trae su recuerdo, su esencia... Sigue presente, a mi lado, a cada pensamiento que asalta, a cada objeto compartido. Aquí sigue en todo su ser, aunque no consiga verse con los ojos físicos. A cada palabra, en cada conversación, alojado en los rincones de casa, su ser sigue presente. La palabra está formada a partir de la contracción de “en su ser”, “en su presencia”. Se utilizaba a la hora de realizar inventarios para poder listar la presencia de los objetos encontrados. De ahí el plural enseres como el conjunto de presencias que pueblan un ámbito doméstico, o incluso, un ámbito profesional.

Presencias que colapsan la práctica incierta de intentar pronunciar aquello que no tiene cuerpo de palabra, atrayendo numerosas preguntas: afrontar la pérdida plantea la cuestión de si en su ser, aún sin su presencia, está ciertamente en algún lugar inaccesible al entendimiento.

Aquí presentes, en inventario de vida, encontramos objetos larvados de un bello oscuro mimo hacia lo inmaterial. Es de hecho, una gran metáfora de la realidad de lo artístico. La sustantivación de la pérdida se halla en cada uno de estos objetos agolpados de pesares y pensares.

María Zambrano alegoriza la inquietud del alma en todo un bosque, en la búsqueda de sus claros para imaginar un estado de pensamiento que acceda a un recinto intocado, en el que no siempre es posible acceder porque no siempre es posible soportar tanta clarividencia. Son “lugares de la voz donde se va a aprender de oído”, dice. Transcurrir por un periodo de duelo, no sólo trae un claro del bosque, sino que conlleva un periodo de sombra. Una sombra espesa. Una sombra que entraña silencio y parcialmente puede desentrañarse rodeada de enseres que atraen de nuevo el vínculo en todas sus dimensiones, en su ritual de celebración, desvelos y ansiedades.

Finalmente, la asimilación del concepto de conmemoración también al momento de traspaso, materializado en objetos preciosos o joyas (gozos). La relación entre joya y sentimiento se revisa aquí como una forma de materializar el vínculo también más allá de la muerte. Nos deja la orfebrería del amor al descubierto, resiguiendo el cordón umbilical, el enlace, la alianza, el cauce, el caudal de vida. Proyección de un camino que tan sólo nos separa un tiempo concreto hasta la nueva unión.

Hay un reflexión transversal que pone en relación el devenir de la vida con el devenir de la creación. Como tienen efectos acumulativos a lo largo del tiempo. Cuestiona la dificultad de definir el periodo exacto que implica la realización de una obra artística, la complejidad de situar exactamente el inicio de una obra en un punto preciso en que comienza, el momento en que se activa, se procesa o se concluye. Acostumbramos a ver en la ficha técnica o en la cartela una fecha, un año concreto. Las fichas técnicas en esta exposición apuntan otra forma de describir el trazo material, enlazándolo con las vicisitudes del tiempo de vida y el tiempo de creación. En algunos casos remontan hasta veinte años atrás donde se podría situar el inicio con la toma de una fotografía, el descubrimiento de un papel marcado por el tiempo, la posibilidad de recoger un tronco de madera de un árbol caído; en definitiva, del accidente, el azar, las relaciones y las circunstancias personales que te envuelven, pero también de la constancia que se manifiesta en su seguimiento. El tiempo de creación-producción es un hilo continuo, que no se detiene sino que se enlaza sucesivamente a las vivencias, los espacios y lugares por los que transcurre.

INVENTARIO DE VIDA

«En presencia, en existencia, en su ser. La palabra surge de aquel deseo de inventariar que tiene la memoria o el afán de posesión, así como cierto deseo de exhaustividad. Antiguamente (1), al pasar lista y designar aquello de hecho encontrado, se anotaba la expresión con un significativo 'en ser', 'en su ser', 'tener en ser'. De esta forma se confirmaba lo hallado frente a lo que no se encontraba presente. Tener en ser queda entonces reflejado por escrito en columnas ordenadas que listan la presencia, mientras la ausencia se delata en el silencio.

La formación de esta palabra para usos prácticos desemboca en otros caminos a explorar. Es un concepto que puede trasladarse al tiempo y el espacio de lo íntimo. Cuando hay que afrontar la pérdida irreparable, la desaparición de ser, se desencadena un proceso interno y continuo de comprobación o cuestionamiento de si es, de si está presente. Es en el no ser, donde se manifiesta la resistencia casi física a aceptar el silencio de la voz cotidiana, a la espera esperanzada, consoladora, de volver a escucharla, siempre al punto de augurar y proyectar su eco en la caja de resonancia del recuerdo.

De forma que ENSER, en su ser, parece confirmarse en cada uno de los precisos instantes que la presencia se hace patente en el inventario de vida que nos trae la memoria, donde queda albergado, retenido y custodiado; como una prolongación de ser que sigue siendo y resigue presente a través de las diversas materialidades que pueblan los repuntes de vida compartidos.

En su evolución, la expresión sustantivada en forma plural: enseres, actualmente hace referencia al conjunto de utensilios, muebles o instrumentos, que son necesarios o convenientes en una casa o para el ejercicio de una profesión. Del profesar el oficio artístico acaba siendo menester todo, especialmente lo innecesario. Todo lo material así como también lo inmaterial: utensilios, vivencias, instrumentos, conversaciones, objetos cotidianos o inauditos, descartes varios que son recabados con la única función de su presencia en ser, en su ser, para ahondar en las reminiscencias y evocaciones, en los blancos o huecos, en las significancias (2) de esta vida irreparable en su recuento de ausencias de dolor impronunciable.

En este acopio de presencias para conjurar vacíos, en esta búsqueda del perímetro exacto de la pérdida, se agolpan pesares y pensares (3). Presencias que tiritan penas o sostienen insistentes la voz de la ausencia. Presencias que colapsan la práctica incierta de intentar pronunciar aquello que no tiene cuerpo de palabra, atrayendo numerosas preguntas: afrontar la pérdida plantea la cuestión de si en su ser, aún sin su presencia, está ciertamente en algún lugar inaccesible al entendimiento.

La muestra ENSER trae la presencia irrenunciable de lo más amado; hace recuento de lo inmaterial sustraído a la experiencia de vida; condensa cada mirada, cada gesto y sustantiva la pérdida en forma plural. Es de hecho, una alegoría de la realidad de lo artístico. La demanda de artista no deja de escrutar cada paso, no da tregua a ese su profesar el interior, no puede dejar de absorber el yo para intentar apaciguar el agotamiento de vivir objetando.

Del otro lado del espejo de la palabra enser aparece un vientre, un centro, una corteza, una respiración, una alianza, una aurora, un claro del bosque. Del otro lado y en sus vericuetos, se hallan los enseres que traen a la superficie sentimientos recónditos. Aquí presentes, en inventario de vida, encontramos objetos larvados de un bello oscuro mimo hacia lo inmaterial».

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::


1. La etimología trae al presente la vicisitudes de una palabra, sus usos y significados a través de los tiempos y los hablantes. Es como un libro de familia donde aparecen orígenes y parentescos, traslados, influencias o préstamos que ratifican la constante maleable del lenguaje y en muchos casos revela significados ocultos a su uso cotidiano.
2. En oposición a insignificancia.
3. Pesar funciona aquí como metáfora de la pena en su gravedad . Pesar y pensar comparten además la misma raíz, pues es el pensar el pesar argumentos en uno u otro sentido.

84_enser-corteza-w.jpg
       
84_1duda-la-certeza-detall.jpg
       
84_1duda-la-certeza-altre.jpg
       
84_2enser-entrada-red.jpg
       
84_2benser-duda-corteza-red.jpg
       
84_2muda-la-corteza-detall.jpg
       
84_4enser-general-red.jpg
       
84_5aristas-arza-detall.jpg
       
84_5enser-aristas-red.jpg
       
84_5benser-aristas-red.jpg
       
84_5aristas-arza-1.jpg
       
84_7carta-escrita-borrada-arza.jpg
       
84_7carta-escrita-borrada-detall.jpg
       
84_7benser-rama-larva-red.jpg
       
84_3de-rama-larva-arza.jpg
       
84_4benser-centro-grieta-red.jpg
       
84_3benser-centro-seda-red.jpg
       
84_9enser-seda-entrana-red.jpg
       
84_9benser-entrana-red.jpg
       
84_8entrana-silencio-arza.jpg
       
84_8benser-nuda-red.jpg
       
84_6nuda-la-propiedad-arza.jpg