LA NEGRA CINTA DE LAS MIGRACIONES...

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Basado en el texto de Julio Cortázar: “La prosa del observatorio”, un breve, denso y precioso texto que desgrana las simetrías entre el cielo y el océano, la literatura y la ciencia. Y acompaña imágenes del observatorio astronómico de Jaipur.

Imagino las máquinas de mármol desde las que observar el cielo estrellado, medirlo, dibujarlo, formularlo. De igual forma, imagino la atalaya desde la que observar el mundo, desde la que Cortázar observa el mundo para relatarlo. Imagino la máquina de escribir como un observatorio: con sus curvas, sus palancas, sus peldaños, sus rampas y sus teclas, sus engranajes y mecanismos accionados por la curiosidad, por la sed de... Una atalaya en la que se atisba una constelación de letras y sus diversas combinaciones.

Entre las teclas se encuentra el asterisco, caído del plenario de estrellas, para convertirse en un signo ortográfico empleado para llamar a notas*. Su raíz, aster, significa estrella. Mientras, asterismo, designa un conjunto de estrellas, una constelación. Así, en círculo parlamentario, se ordenan las palancas erguidas que alojan en sus extremidades el alfabeto y las múltiples fórmulas que se proyectan al infinito en forma de literatura.

La escritura como la astronomía, comparten la misma gramática de sueños. La máquina de escribir como las máquinas de mármol de Jai Singh, retienen misterios recónditos. El plenario alfabético como el plenario de estrellas como los fondos abisales, interrogan las instancias más íntimas. En la interrogación constante, los destellos más lúcidos igual resultan ser estrellas como palabras, como las brillantes escamas de peces siderales que transitan por la matriz del cielo. En la bóveda celeste se alberga una nebulosa de escamas siguiendo la vía láctea. Migraciones de auroras en la negra noche de tinta.

Mientras en las entrañas más profundas de la máquina de escribir, la negra cinta de la tinta serpea entre carretes. Desentrañado el enigma, desplegado en todo su esplendor, la negra cinta se extiende sobre el horizonte, lineal o en figura geométrica. La negra cinta de las migraciones traza un recorrido, como las mismas anguilas, río arriba río abajo. Un sistema circulatorio completo. La vena, la venda, por la que circula la sangre, por donde se desvela el enjambre. Destino circular a lo largo del curso del río, a lo ancho de la noche estrellada.

Sobre la cinta negra/roja se distingue el perfil sobresaliente de la letra. La cinta encinta, de su propia prosa impregnada, prendida, preñada, absorta, ensimismada. Puro vicio de escritura: la tinta que es soporte y escritura, tatuada en su propia piel su oficio, la negra cinta que escribe y es escrita.