RECEPTÁCULO DE VOCES...

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Por una calle entre los juicios
una metáfora
no tiene más remedio que la fuga

Con un ritmo constante el hilo inicia un viaje de ida y vuelta: un hilo color purpúreo —el color adscrito a la espiritualidad— un tanto desvencijado, que se desliza por la urdimbre de hilos blancos más finos, y así, trazo a trazo, va consignando un tejido similar a una página, tensada sobre un bastidor de madera. Una tarea continua que avanza con el curso de los días, las horas y las conversaciones. Una página, trabajo de creación y escritura, en la que parece que podemos alumbrar lo no anunciado.

En su despliegue, estas páginas tensadas y tejidas ocupan un telar construido a partir de un bastidor: un fragmento que conjuga el espacio delimitado de una realidad fragmentada. Como un destino trazado por Las Parcas, se tensan los hilos del discurrir humano para tejer la escritura de la vida y enlazar destinos con el lenguaje de la lentitud.

Entre los hilos encontramos fragmentos de texto que albergan una lectura lineal a lo largo del tejido, confirmando la analogía entre lo textil y lo textual. La urdimbre de hilos paralelos semejan las cuerdas vocales, tensadas sobre la obertura del bastidor, con el texto atravesándolas, sujetas y mudas. Un receptáculo de voces, que no vibran ni emiten sonido pero si dicen con el mismo habla hecho grafía.

ENTERAMENTE CUERDA...
Los mantones bordados que realizaba Josepa Tolrà los afrontaba sin ni siquiera esbozos o ideas preconcebidas. Trazaba las puntadas de hilo de forma precisa e improvisada sobre la tela, casi de forma automática, como si de algún extraño rincón del ser le dictaran los pasos a seguir. Al igual que en sus dibujos, conectaba con una fuerza que la guiaba reconociendo el instante presente como eterno y el trance como comunicación. Un presente de dimensión trascendente, si se tiene en cuenta que converge con lo más íntimo del ser humano, su consciencia.

Bordar, tejer, son acciones que participan de un mecanismo de suspensión del tiempo. Una actividad de vaciamiento y plenitud a la vez. Un ascetismo del gesto reiterado que deja su sedimento. Un tipo de aprendizaje de lo cotidiano en el que el hilo parece ser la escritura particular que enlaza con la necesidad de poner orden en el caos y unir lo aparentemente discordante en un mismo plano. Todo un tejido del existir y el resistir.

EN TELA DE JUICIO...
Pueden plantearse dudas o consideraciones sobre una realidad psicológica inaccesible como es el caso de la médium Tolrà. La comunicación extrasensorial resulta ser la respuesta instintiva al dolor y el vacío que deja la desaparición de personas cercanas. Y es a partir de su reflejo plástico, que entra en contacto con el ámbito artístico.

Los criterios por los que desde el mundo del arte se aceptan y adoptan algunas prácticas podrían debatirse largamente. Es un círculo que acaba legitimando como propio todo aquello que no tenia intencionalidad artística ninguna. En este caso, la frontera entre locura y cordura es difusa y deja espacio para la reflexión. Un terreno fértil, donde poner en tela de juicio las formas de la literalidad.

Si el arte es un proceso radical que introduce desorden en la mirada, una especie de “fisura en la autoridad de lo real”, estas páginas tejidas atravesadas de textos, pretenden poner en entredicho la propia consideración de cordura y aquellos tibios márgenes por los que discurre en la conciencia de cada uno.

TORCEDURAS
Si la palabra cordura tiene la raíz latina: cord, cordis = corazón, parece además que se recrea en su acepción de tejido. Tejer tenazmente a través de la torcedura de un hilo parece que nos aferra a un ritual para alejar el vacío, el dolor y la insania. El pacto tácito de entrelazar cuerdas y así aferrar corduras.

Si la locura entraña estar desviado del surco recto, qué no será cordura sino el perfecto camino trazado por una lanzadera en sus sucesivas pasadas de hilo. Pero, si el gesto es obsesivo hasta la médula, si se abandona a una liturgia hipnótica al borde del trance, ¿qué lo distingue realmente de su pariente cercana, la locura?

Mar Arza

Obras expuestas en la muestra "Manualmente", Galeria Maserre, Barcelona. Hasta el 10 de enero de 2015.